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Asiento para migrantes
Asiento para migrantes

Este proyecto imagina una sociedad más abierta, en la que las micro-sociedades y los círculos íntimos que la conformen tiendan a una mayor conciencia del otro. El diseño urbano y la arquitectura tienen una especial capacidad de influencia en la forma en que los ciudadanos se relacionan entre sí, pues los límites físicos proyectados pueden afianzar gradientes de desigualdad y estas discontinuidades, a su vez, fosilizan las fronteras.

Frente a la «dictadura» del día a día, los ciudadanos más privilegiados se ven obligados a no tener presente constantemente las enormes diferencias entre las que habitan. No parece haber otra forma de afrontar lo cotidiano. El propio cuerpo y las micro-sociedades que lo rodean conforman entonces su propio límite, en una forma de aislamiento voluntario en el que la frontera hacia la pobreza, al desplazarse con nosotros, no necesita ser cruzada. Necesitamos simplificar nuestra realidad y habitamos, por tanto, una sección sesgada el mundo.

A través de estos mismos procesos, los estratos menos favorecidos de la sociedad se ven atrapados en una espiral de marginalidad. Los menos afortunados, entre ellos los migrantes, arrastran entonces su frontera y la sociedad que los recibe se vuelve impermeable. En su huida, miles de personas han quedado atrapadas en un tránsito eterno sin destino y se ven obligadas a subsistir como pueden.

Los migrantes que pasan el día en los semáforos se encuentran inmersos en un limbo de pseudo-ciudadanía, cosificados, casi como mobiliario urbano. Semáforo en verde: esperan de pie. Semáforo en rojo: deambulan entre los coches ofreciendo pañuelos de papel, rosarios, ambientadores. Esta propuesta busca mejorar sus condiciones de trabajo, reconociéndolas como tales y equipando sus largas horas de espera.

Una sociedad de burbujas los observa desde el coche y finalmente los interioriza como parte del paisaje urbano, deshumanizando su condición y optando por una realidad en la que no deben confrontar esta injusticia cada pocos metros.

El «Asiento para migrantes» busca subvertir esta dinámica y generar vías de accesibilidad a los reductos del bienestar. Hacer visibles estos ámbitos de desigualdad disipa el quiste de aislamiento que los contiene e inicia una vía hacia la concienciación.

Asiento para migrantes
Asiento para migrantes
Baum arquitectura
Marta Barrera Altemir 
Javier Caro Domínguez 
Miguel Gentil Fernández 

Sevilla, España 
2012-2019 

Colaboradores 
Daniel Leiva
Javier Serrano
Lola Viega
Eva Spielberger
Alexander Juretzka
CNC y producción 
Adrián Vázquez 
Vendedor ambulante 
Wilson 
Superficie 
Toda la ciudad 0,5 m2
Presupuesto 
150 €

Asiento para migrantes

Baum arquitectura
Marta Barrera Altemir Javier Caro Domínguez Miguel Gentil Fernández